Cuando rememoramos los noticiarios durante la etapa del franquismo en España, el primer elemento que solemos recordar es el más que célebre NO-DO (acrónimo de noticiarios y documentales). Este, hacía eco de todas las noticas que eran de interés para el régimen, suponiendo uno de sus principales elementos propagandísticos. Y, como no podría ser de otra manera, también era el reflejo de la postura de España en la Segunda Guerra Mundial.

El 4 de enero de 1943 veía la luz por primera vez en las pantallas de los cines españoles el NO-DO, que se proyectaría de manera obligatoria en las salas cinematográficas hasta el 22 de agosto de 1975. Dicho noticiario, presentaba noticias y sucesos en un tono documental que ensalzaba los valores de la patria española de la manera costumbrista que el régimen del general Francisco Franco creía ideales para su pueblo.

Como se ha mencionado anteriormente, el NO-DO era uno de los pilares propagandísticos fundamentales de la dictadura. Su nacimiento en 1943, año en el que se podía entrever una derrota de la Alemania en la Segunda Guerra Mundial y, por tanto, del eje, hacia que la labor de este noticiario fuese complicada, pues tenia que informar a la población española del avance de la guerra y de como se estaba desarrollando para las potencias (Alemania e Italia) que ayudaron al Bando Nacional en la Guerra Civil Española.

En 1943, tras la rendición del VIº Ejército Alemán del mariscal de campo Friedrich Paulus en Stalingrado, los alemanes plantearon una contraofensiva en el este que culminaría con la victoria soviética en Leningrado. En este momento, a través de las imágenes que nos muestra el NO-DO, se puede ver como se aprovecha este suceso para recordar a la población que los males acaecidos en la Guerra Civil eran culpa del comunismo llegado de la URSS, ensalzándose de este modo las proezas de los soldados de la Wehrmacht que hacían frente al enemigo ruso.

De este modo, el primer titular que NO-DO ofrece sobre el avance del conflicto mundial llevará el título de “Lucha contra el comunismo”. Este epígrafe también relatará sucesos del teatro de operaciones del pacífico, en el que se llega mencionar el enfrentamiento entre japoneses y chinos de esta manera: “las tropas niponas limpian de guerrilleros comunistas la provincia de Yünnan”.

Esta dialectica de “lucha contra el comunismo” remitirá de manera clara a partir de abril de 1943 con la publicación número 16, cuando los aliados ya empiezan a dominar el conflicto con notoriedad. No obstante, hasta la orden de retirada del frente de la División Azul el 10 de octubre de 1943, las acciones de los soldados españoles, a los que en todo momento se refiere como voluntarios o divisionarios, serán narradas con tono heroico y no como partidarios del nacionalsocialismo alemán, sino como defensores de la patria ante la expansión roja que venía del este.

A partir del número 33, el noticiario empieza a dar mayor protagonismo a las maniobras de los aliados, como las que estaban llevando a cabo los soldados ingleses en Birmania o las maniobras del Ejército de los Estados Unidos en el Pacífico. No obstante, tampoco se descuidará a los antiguos aliados alemanes (adoptando esta postura de ambigüedad característica de España en el conflicto), pasando imágenes de la Luftwaffe en acción en el número 43 o ensalzando la labor humanitaria de la Cruz Roja Española en el número 45, correspondiente a noviembre de 1943.

No obstante, el NO-DO, durante todo el conflicto alabará las imágenes bélicas que mostraban las grandes acciones militares, como el desembarco de Patton en Sicilia (número correspondiente a agosto de 1943), dando el punto de vista aliado y del eje, evidenciando su intención de mantener esa postura neutral, que pasaba del germanismo al pro-aliadismo (siempre anticomunista) según avanzaba la guerra. Aquí es donde se puede ver claramente como el marco español de “no beligerancia” torna definitivamente a la “neutralidad”.

De la “no beligerancia” a la “neutralidad”

En el número 124 del NO-DO se anunciaba la definitiva capitulación de Alemania manifestándose que “La paz vuelve a Europa”. No obstante, se seguirían con detenimiento los sucesos bélicos que aun hostigaban el Pacifico, para anunciarse en el número 142, correspondiente a septiembre de 1945, la capitulación de Japón.

Un elemento que será frecuente en los siguientes noticiarios sería la sutil crítica hacia las potencias aliadas que habían excluido a España del Plan Marshall y que, por el contrario, habían incluido a países como Grecia o Italia (nº 287, proyectado en junio de 1948).

Otros sucesos anteriores al final de la guerra, como la Conferencia de Yalta (marzo de 1945) se abordaron desde un punto de vista satisfactorio para el régimen, anunciándose como una reunión entre Churchill y Roosevelt, afirmando la eterna postura antibolchevique del Gobierno de Franco debido a la exclusión de Stalin, que era el tercer integrante de la misma.

El primer ministro británico, Winston Churchill, el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt y el líder de la URSS, Iosif Stalin, en la Conferencia de Yalta

De esta manera se puede comprobar como, a lo largo del conflicto, las autoridades españolas habían pasado de un evidente germanismo a una postura aliadista.

La Segunda Guerra Mundial había empezado en septiembre de 1939, solamente 5 meses después de que tuviera fin la Guerra Civil Española, en la que la ayuda prestada por fuerzas del Eje había sido uno de los principales elementos que causaron que la balanza se decantara a favor del Bando Nacional. El 4 de septiembre, las autoridades del gobierno franquista anunciaban que España mantendría en el conflicto “la más estricta neutralidad”, aunque esta aparente política de no intervención variaba según los triunfos aplastantes de Alemania al principio de la guerra se iban sucediendo, ya que las aspiraciones de Franco y la posibilidad de sacar partido a la situación siempre estaban latentes.

Pese a que inicialmente el tratado de Ribbentrop-Molotov había desconcertado al caudillo, que tomó la Guerra Civil como una cruzada antibolchevique, el 12 de junio de 1940, el consejo de ministros decidió cambiar esa “estricta neutralidad” por una política de “no beligerancia”, en una jugada similar a la usada por Mussolini antes de sumarse a la guerra del lado del Reich.

En el discurso del 18 de julio, el general Franco hacía algunas referencias a la nueva situación, recibiendo tiempo después la máxima condecoración que Alemania podía conceder a un extranjero, la Gran Cruz de la Orden del Águila Alemana en Oro. Al mismo tiempo, el 16 de septiembre, el ministro de Gobernación y cuñado de Franco, Ramón Serrano Súñer, era recibido por el Führer en Berlín. Este, justificó años después la amistad y la simpatía germanófila por parte de las autoridades españolas como una maniobra de autodefensa del gobierno para evitar una posible invasión y ocupación del territorio nacional por parte de Alemania.

Ramón Serrano Súñer junto a Heinrich Himmler durante la visita del español a Berlín en 1939

A su vez, tras ver como los alemanes no habían sido capaces de tomar las Islas Británicas, el ministro de Exteriores, el coronel Juan Beigbeder, pactaba un convenio comercial con Portugal y Reino Unido para abastecer al país de trigo y gasolina. Esta maniobra no sería la única que el Gobierno Español llevaría a cabo para potenciar el diálogo con los aliados.

No obstante, la atención principal de los medios de comunicación y del NO-DO, recaería directamente en los movimientos y gestiones que Serrano Súñer estaba realizando en Berlín. Cabe destacar que las diferencias entre Súñer y Beigbeder concluyeron con el cese en su cargo de ministro de este último.

Finalmente, el 23 de octubre de 1940, tuvo lugar en Hendaya la más que famosa reunión entre Hitler y Francisco Franco para negociar la entrada de España en el conflicto que, como todos sabemos, concluyó con la no intervención de España en la guerra, con el acuerdo de enviar una división de voluntarios (la División Azul) y con el enfado de ambos líderes, llegando a temer Franco una posible invasión alemana tras su negativa de sumarse a las potencias del Eje.

 

De partidarios del Reich a postularse como aliadistas

En marzo de 1943, pocos meses después de proyectarse por primera vez el NO-DO, en el número 13, se defendía fervientemente la postura de estricta neutralidad que el Gobierno Español acababa de ratificar. En estos momentos, se ve claramente como se pasa de una exaltación de las victorias alemanas y de la acción de la División Azul a una explicación centrada y más exhaustiva de las primeras grandes victorias y del empuje del Bando Aliado. La versión más aceptada es que este cambio abrupto de parecer de las autoridades franquistas se sitúa en el fracaso alemán en Leningrado, reafirmándose después tras la operación de Las Ardenas, puesto que anteriormente había disimulado los fracasos alemanes y había hecho hincapié en sus victorias.

Este cambio de visión también se debe a la irrupción de un número mayor de reporteros gráficos estadounidenses, que comenzaron a suministrar a los medios de comunicación españoles más imágenes cuando, hasta el momento, prácticamente la totalidad de los reportajes visuales y fuentes de información eran alemanas.

Durante los meses de febrero, las noticias relacionadas con los países del Eje tenían una importante cabida en el NO-DO. Durante estos meses se proyectó a través de este la condecoración del teniente general de la División Azul, Agustín Muñoz Grandes con las Hojas de Roble, insignia de la condecoración de Caballero de la Cruz de Hierro, entregada de por el mismísimo Adolf Hitler. El militar español ya fue protagonista unos números antes, cuando se narró su llegada a modo triunfal y heroico a la estación del norte de Madrid desde el frente del este. El Fürher aparecerá de nuevo en el número del 16 de abril, celebrando el Día de los Caídos en Berlín.

El general de la División Azul, Agustín Muñoz Grandes (izquierda), se entrevista con Adolf Hitler

Paralelamente a estos sucesos, se informó también del desembarco japonés en las Islas Aleutianas, de la ocupación de Túnez por los Afrika Korps y de los continuos bombardeos “en puntos neurálgicos del abastecimiento del Ejército Rojo” que el ejército alemán llevaba a cabo en el Frente Ruso.

En lo referente a las relaciones de España con el Eje, en el número 7 (15 de febrero de 1943), aparecía el secretario general del Movimiento, Jose Luis de Arrese, recibido por Hitler en su cuartel general y firmando en el Libro de Oro de Berlín. Del mismo modo, se narró la visita del jefe nacional de los Estudiantes Alemanes, el doctor Schell, a la academia de mandos “José Antonio”, del frente de las juventudes en abril de 1943 y de los actos fúnebres con honores de oficial militar realizados en España para el recién fallecido embajador alemán Hans Volte Molke. Además, Mussolini aparecería en el número 14 (abril de 1943) con motivo de la celebración del XX aniversario de la fundación de la Aeronáutica Fascista italiana.

La postura de España a través de NO-DO: siempre anticomunista

Algo que siempre se pudo apreciar en NO-DO y que fue una constante durante todos sus números es la férrea postura antibolchevique que el Gobierno Español siempre mantuvo durante el transcurso del conflicto. De hecho, en los primeros números hay un apartado dedicado exclusivamente al desarrollo de la Segunda Guerra Mundial y de los movimientos de las tropas alemanas en Rusia, recurriendo de nuevo al título “la lucha contra el comunismo” anteriormente mencionado, ya que las proyecciones iniciales del NO-DO fueron prácticamente parejas al desarrollo de enfrentamientos de gran magnitud en suelo ruso, como la Batalla de Stalingrado.

Desde prácticamente su primera emisión, en NO-DO se narraba con especial ahínco el empuje alemán en la URSS, como proyectando imágenes de soldados de la Wehrmacht realizando operaciones de reconocimiento en el Caúcaso, a las tropas alemanas avanzando hacia Taruba en la ocupación de Túnez mientras bombardean posiciones soviéticas o imágenes de los almirantes Doenitz y Raeder al frente de sus unidades de submarinos, especialmente haciendo hincapié en la proeza del Atlantis, que navegó durante 650 días sin tocar tierra, un récord histórico en su momento (nº 5, 1 de febrero de 1943).

Como ferviente militar, el NO-DO se encargaba de transmitir la simpatía y admiración por todo lo relacionado con el ámbito y la disciplina bélica por parte de Francisco Franco, alabando constantemente el aparato militar de las tropas del III Reich y más aun si estas se encuentran luchando contra el enemigo bolchevique. Llama la atención también que en el nº7 (15 de febrero de 1943), se proyectan imágenes de una de las mas relevantes figuras de la Segunda Guerra Mundial, Erwin Rommel, entrevistándose con el mariscal italiano Cavallero, el mariscal Kesselring y el general Seidemann, en el cuartel germano-italiano de Túnez. De este teatro de operaciones, se hará eco el NO-DO desde el número 9 hasta el 13, alabando casi inconscientemente a las maniobras, armamento, tropa y generales alemanes que allí se encontraban.

No obstante, la División Azul, acaparará los focos del noticiario en muchas ocasiones, ya que esta fue la única participación española en el conflicto. A actuación de esta se narraba, como no podría ser de otra forma, como la contienda del soldado español por frenar el avance comunista. En el primer número (4 de enero de 1943) ya había noticias sobre la División Azul.

Esta primera vez, se refieren a la División Azul a través de una serie de imágenes de la Sección Femenina, que estaban preparando obsequios para enviar a Rusia a los que el Régimen consideraba héroes.

Siendo objetivos, se puede decir que se aprovechaba la más mínima ocasión para atacar a cualquier cosa que implicara connotaciones bolcheviques y comunistas. Aquí, sobre todo, se ensalzaban los éxitos militares alemanes y la admiración hacia sus soldados, que combatían en la URSS “contra un doble enemigo: los bolcheviques y el invierno”.

Esra simpatia germanófila se extendía, en principio, también a Japón. En concreto, si las maniobras militares niponas se realizaban en el Pacífico, como en la isla de Borneo o el desembarco japonés en las Aleutianas (nº 3, 18 de enero de 1943). Además, en la lucha que llevaban estos en China, considerada también una pugna contra el comunismo.

Las alabanzas del NO-DO se dirigían del mismo modo a todo ciudadano de cualquier país extranjero que se enfrentara a la Unión Soviética, como húngaros, finlandeses y holandeses enrolados en las SS.

Asimismo, se sigue culpabilizando desde España al comunismo como el causante de todos los males del país, culpable de que estallara la Guerra Civil. En el nº 114 (5 de marzo de 1945), se informa desde NO-DO del multitudinario entierro de Martín Mora Bernáldez y David Lara Martín “falangistas asesinados por el comunismo, al que acudieron más de 300.000 personas.

A todas estas noticias, se pueden sumar una larga lista con un claro carácter comunista que no cesaron con el final de la guerra, sino que continuaron prácticamente durante toda la vida del NO-DO.

El cambio de gobiernos y el final de la guerra

Los cambios gubernamentales que Francisco Franco realizaba según avanzaba la guerra, eran un claro reflejo del paso de una postura progermana a una aliadista. Ramón Serrano Súñer, uno de los mayores simpatizantes de la Alemania Nazi, fue sustituido antes del final de la guerra por el aliadófilo general Jordana. Sin embargo, esta nueva inclinación del Gobierno Español se podía apreciar desde el desembarco aliado en Normandía.

General Francisco Gómez-Jordana

Según las palabras de Alberto Reig, director en esos momentos del noticiario, se envió una nota desde la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, sobre lo que tenían que decir acerca del desembarco en las costas francesas.

En dicho ministerio, se había puesto al frente a Martín Atajo, quien buscaba mostrar una nueva imagen de España, sustentándose en la iglesia con el objetivo de encontrar el apoyo de Europa y de Estados Unidos. Esta política de dar una imagen de país católico es la que se intentara ofrecer después de la guerra para salir del aislamiento internacional.

Del mismo modo, los iniciales titulares que informaban sobre el conflicto, titulados “Lucha contra el comunismo”, “División Azul” o “Frente de Guerra”, pasaron a titularse “Reportaje de guerra” según la postura de España iba desligándose de las potencias del Eje. No obstante, no se dio un cambio absoluto, pues las victorias alemanas siguieron narrándose durante un tiempo con mayor fervor que los logros militares aliados, como el desembarco inglés en Birmania.

No obstante, en septiembre del 1945, se celebraba con entusiasmo en el NO-DO la victoria de Estados Unidos sobre Japón. Además, el noticiario aprovechaba esta triunfal ocasión para ofrecer un escueto paso de imágenes que hicieran un resumen de la guerra.

El bombardeo de noticias sobre los aliados en NO-DO va siendo cada vez mas intenso. El 7 de diciembre de 1941, se relata el ataque de las fuerzas aéreas japonesas sobre Pearl Harbour como “un ataque sin previo aviso y una injustificada agresión”. Del mismo modo se van narrando los contraataques aliados en el Pacífico, las victorias en Guadalcanal, Filipinas, Iwo Jima y Okinawa, el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y la rendición del Emperador Hiroito.

Mandatarios japoneses entre los que se encontraba el ministro de Relaciones Exteriores, Mamoru Shigemitsu, sobre la cubierta del portaaviones USS Missouri para firmar la rendición del país nipón (2 de septiembre de 1945).

La rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945 se había anunciado en el nº 124 y el 14 de noviembre (nº142) se celebraba el final de la guerra y el triunfo de la paz, augurando un futuro sin guerra para el mundo.

En estos números, se hacía especial énfasis en la neutralidad adoptada por España en el conflicto, cuando la verdad es que el país había oscilado continuamente entre la no beligerancia y la neutralidad. Por eso, la voz del narrador adoptaba aquí un tono más neutral, intentando distraer el entusiasmo con el que anteriormente se habían comunicado las victorias alemanas.

Ya en el nº 125 (mayo de 1945), en el NO-DO se pasan imágenes de los excesos y horrores que los alemanes habían cometido en el campo de concentración de Buchenwald, mostrando los hornos crematorios y los cuerpos sin vida de los prisioneros amontonados, durante la visita de una delegación británica al lugar.

El NO-DO después de la Segunda Guerra Mundial

El régimen de Franco y, por supuesto, el NO-DO, tenían que afrontar una nueva situación que era la de la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. Las evidentes simpatías del Gobierno Español por las potencias del Eje en los primeros compases de la guerra, habían dejado al país en una mala posición respecto a los vencedores, pues se podía asociar al gobierno como una dictadura totalitaria de corte fascista como las que habían sido derrotadas en la guerra.

Para empezar, España había sido excluida del Plan Marshall, en el que si habían entrado otros países como Italia o Grecia, por lo que se podía apreciar el descontento del Gobierno a través del NO-DO.

Con intención de salir del aislamiento internacional que sufría el país desde el final de la Guerra Civil, la propaganda política española va a intentar explotar tres elementales sucesos: la negativa de España ante Alemania para entrar en la guerra, la busca del apoyo del Vaticano para dar una nueva imagen de país católico, desvinculado del fascismo y del nacionalsindicalismo de la Falange y una alianza con Estados Unidos que le hiciera hueco en el panorama internacional, algo que se consiguió en 1953.

Si tienen curiosidad por consultar personalmente los números citados en el presente artículo, pueden hacerlo en el Archivo histórico del NO-DO en la web oficial de RTVE.

Bibliografía

RODRÍGUEZ, Saturnino: El NO-DO, catecismo social de una época, Editorial Complutense, Madrid, 1999.

 

 

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